“El día en que descubrí mi propósito”
- nohemi ochoa jaimes
- 9 nov 2025
- 2 min de lectura
Hay momentos en la vida que parecen simples a primera vista, pero con el tiempo uno entiende que estaban llamados a cambiarlo todo. Para mí, uno de esos momentos ocurrió en el año 2018, mucho antes de que existiera oficialmente la Fundación Fundeparis.
Ese año organizamos una jornada de entrega de regalos para los niños de la comunidad. No había estructura, ni recursos, ni una organización detrás: solo había ganas de servir. Preparé cada detalle con ilusión y con la esperanza de que, aunque fuera algo pequeño, pudiera llevar alegría a quienes más la necesitaban.
Nunca imaginé lo que esa experiencia despertaría en mí.
Recuerdo las sonrisas de los niños, los ojos brillantes de las familias y la sensación profunda de gratitud que se respiraba en el ambiente. Pero, sobre todo, recuerdo lo que sentí yo.
Fue como si algo dentro de mí hiciera clic.
Como si esa actividad tan humilde me mostrara con claridad algo que había estado buscando durante años: un propósito real, humano, transformador.
Ese día entendí que ayudar no es solo un acto de entrega: es un camino.
Un camino que mueve, que toca, que enseña.
Un camino que te muestra quién eres y qué puedes llegar a ser cuando decides servir a los demás.
Esa experiencia —esa primera fila de servicio, antes incluso de pensar en crear una fundación— fue la chispa que encendió todo. Fue la motivación principal para dar el paso y crear un proyecto que trascendiera el momento y se convirtiera en algo permanente.
Nació así el sueño de Fundeparis:
una organización construida desde el corazón, para acompañar, sostener y devolver esperanza a quienes la necesitan.
Hoy, cuando miro hacia atrás, entiendo que esa jornada no fue solo una entrega de regalos; fue un regalo para mí.
Porque me mostró mi misión, me reveló mi vocación y me guió hacia el propósito que hoy vivo con pasión.
Y cada proyecto, cada taller, cada actividad que hacemos desde la Fundación lleva un pedacito de ese día.
El día en que descubrí que servir no era una acción aislada…
era mi camino.








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